Transformando la experiencia de la salud

Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

Chiquito como un piojo

Nos estamos refiriendo, específicamente, a los piojos de la cabeza.
Ahora que los niños han vuelto al colegio, es bueno saber que más de un 30% de escolares los tienen y los adquieren por contagio, generalmente en la escuela. A la infestación de piojos se llama pediculosis.
Los piojos son insectos parasitarios que no tienen alas y viven en las cabezas de las personas, alimentándose de sangre.
Los piojos no vuelan ni “saltan” de una cabeza a otra. El contagio se produce directamente, por el compartir útiles personales como el peine o el cepillo para pelo, o por contacto cabeza a cabeza.
Son muy pequeños, de tamaño, digamos de una semilla de ajonjolí.
Los huevos de los piojos, llamados liendres son todavía más pequeños y se suelen “sujetar” de la hebra de cabello.
Los piojos de la cabeza no diseminan enfermedades y la higiene personal no se relaciona con estos.
Los síntomas pueden ser variados: una sensación de cosquilleo en el cabello, picazón repetida, el cuero cabelludo se irrita al rascarse.
Los piojos y las liendres son mucho más fáciles de advertir detrás de las orejas y en la línea del cuello.
En el mercado existen productos diversos que eliminan los piojos, pero es mejor pedir consejo al médico sobre lo que se debe usar y la forma.
Los piojos no afectan solamente a los niños (que son los más propensos entre los 3 y 11 años), sino también a los adultos y hay que tomar las precauciones debidas para evitar el contagio.
“Tener piojos” no es sinónimo de enfermedad y de falta de higiene; supone sí, estar en zonas de riesgo (los colegios ya dichos) y no tener el cuidado necesario.