Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Comer en la calle

No estamos hablando de ir a comer a un restaurante, que lo más probable es que cumpla con normas establecidas que resguarden la salud de sus clientes, sino de la costumbre que muchos tenemos de comer “al paso”, algo que nos provoca y que de pronto encontramos ofrecido por alguien en una carretilla o en un puesto, mientras andamos por la calle.
Pensemos un momento y fijémonos bien:¿se ve confiable?, ¿lava los platos que han sido usados en un balde en vez de usar descartables?, ¿los cubiertos y los vasos también?, ¿resulta sospechoso un insólito precio bajo?, ¿no tiene mucha afluencia de público?, ¿el que vende está desaliñado y también su negocio?. No se trata de desalentar a nadie, pero siempre es mejor prevenir que lamentar. Satisfacer un antojo nos puede costar caro si no tenemos alguna seguridad sobre lo que hemos consumido.
Es cierto que existen carnet de sanidad, permisos y reconocimientos municipales; no se trata de asustar a nadie, pero siempre es importante tener cuidado con lo que vamos a comer. Tiene que haber un respaldo que nos asegure que las enfermedades no forman parte del menú. Muchas veces hemos visto las pobrísimas o nulas condiciones de higiene con las que se prepara una comida que puede aparecer apetitosa, pero que pone en peligro la salud.
Tenemos que recordar siempre que lo que comemos ingresa a nuestro cuerpo y así como no le permitiríamos entrar a nuestra casa a un total desconocido, lo mismo hay que hacer con la comida y nuestro organismo. Es tonto correr riesgos por satisfacer un capricho o un antojo pasajero. “Comer cualquier cosita” o “comer en cualquier sitio” no solo es un error, sino uno peligroso. Resulta verdad que a veces es difícil definir cómo y de donde viene un producto, el estado en que está y la higiene de su tratamiento, pero ante la duda es mejor abstenerse. Nuestra salud siempre valdrá más que un “¡Qué rico!” momentáneo, que puede después traer problemas. Asegurémonos sobre lo que vamos a comer, no importa lo que sea. “La calle” puede ser un muy buen lugar o uno muy peligroso: siempre es mejor cuidarse.