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Categoría | Médico de Cabecera
2018-02-06 16:12:11

Cómo evitar las quemaduras solares este verano

“Nuestra piel tiene memoria”. Una frase que se escucha a menudo y que es muy cierta. Quiere decir que las quemaduras por exposición al sol que sufrimos de niños pueden llevarnos más tarde a padecer de cáncer de piel. El daño es acumulativo.

Pero, además de los peligros a largo plazo, las quemaduras solares ocasionan molestias como ardor, picazón, ampollas y agrietamiento de la piel, por mencionar las más ligeras. Otras consecuencias más graves son dolor de cabeza, escalofríos y náuseas.

La importancia de los protectores solares

El primer error que se comete es pensar que el bloqueador es sobre todo para los niños. Los cuidados deben estar presentes a cualquier edad. Lo que sí es cierto es que hay productos especiales para el uso infantil y otros para los adultos.

En ambos casos, lo importante es buscar un protector solar de amplio espectro, es decir que nos protejan de los rayos UVA y de los UVB (esto se indica en la etiqueta). Asimismo, por ser verano, es recomendable que su FPS (factor de protección solar) no sea menor de 50.

Por otro lado, es mejor comprar los que son resistentes al agua. Si en la etiqueta se indica Water resistant, significa que el producto mantiene su escudo protector hasta 40 minutos después de haber entrado en contacto con el agua. Water proof se refiere a que el fotoprotector actúa hasta 80 minutos después.

Como sabemos, una vez que nos aplicamos el producto la piel debe absorberlo para que su efecto sea eficaz. Por eso, se recomienda que la aplicación se realice unos 30 minutos antes de salir de casa. Los protectores solares infantiles tienen un efecto más rápido.

Otras formas de protección

Algunas personas piensan que si el día está nublado no hace tanta falta protegerse. Falso. Los rayos solares atraviesan las nubes y, como no sentimos calor, no tomamos ninguna medida y nos quemamos con facilidad. Además del protector solar, es importante usar anteojos oscuros y gorra o sombrero.

En este punto debemos hacer hincapié en la importancia de proteger la cabeza. Estar expuestos directamente al sol durante las horas de mayor radiación (entre 10 a.m. y 4 p.m.) es muy riesgoso, ya que en casos extremos nos puede ocasionar mareos, náuseas y los peligrosos golpes de calor.

Es recomendable también usar ropa de colores claros, tela ligera y no demasiado ajustada, de manera que brindemos libertad a la piel y evitemos la sudoración excesiva. Por otro lado, te aconsejamos usar cremas o lociones hidratantes y tomar mucha agua.

Asimismo, consume alimentos frescos y ricos en vitaminas, antioxidantes y proteínas. Esto significa cuidar la piel desde adentro, fortaleciendo sus células para mantenerla sana. Y después de un día de sol, puedes refrescarla con productos hechos en base a aloe vera.

Periódicamente, hazte una revisión completa de la piel, desde el cuero cabelludo hasta los pies. Verifica que no haya heridas que no cicatricen y lunares que hayan cambiado su forma o tamaño, o aparecido recientemente. Si encuentras algo sospechoso, acude a un especialista.

Y en el caso de los niños, además de cuidarlos, lo mejor que puedes hacer es educarlos. Habla con ellos sobre los peligros de la sobre exposición al sol para que aprendan a protegerse solos. Si quieres más información saludable para ti y tu familia, descarga aquí nuestra guía de exámenes por sexo y edad.

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