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Categoría | Lesiones Físicas
2018-01-24 10:00:08

Cuidando tus músculos: ¿En qué consiste la distensión o desgarro muscular?

No es necesario ser un deportista habitual para sufrir una lesión muscular. Es más, muchas veces estas se presentan en personas que no se ejercitan con frecuencia y realizan demasiado esfuerzo en una sola sesión. También en quienes no hacen el calentamiento debido antes de empezar sus ejercicios.

Una de las lesiones más comunes es el desgarro o distensión muscular. Este consiste en la rotura o estiramiento de las fibras musculares o de los tendones (cuerdas fibrosas de tejido que conectan el músculo con el hueso). Existen diferentes grados de desgarro, desde el estiramiento hasta la rotura total de las fibras del músculo.

 

¿Cómo se producen los desgarros?

 

Habitualmente, se ocasionan debido a una contracción violenta del músculo y un estiramiento excesivo del mismo. Es decir que se producen dos fuerzas o tensiones encontradas. Otra causa puede ser una contusión o golpe en un músculo que está contraído.

 

Los músculos más susceptibles de sufrir desgarros son los bíceps y los de los miembros inferiores, como los muslos, las pantorrillas y, con mayor frecuencia, los isquiotibiales (parte posterior del muslo). También pueden producirse en los cuadríceps (músculos que ayudan a enderezar la rodilla) y la parte baja de la espalda.

 

Como ya indicamos, existen diferentes grados de desgarro. El de primer grado solo implica daños leves en la fibra muscular. El de segundo grado significa una rotura parcial de las fibras, y el de tercer grado presenta una rotura total de las mismas. En cualquiera de los casos debe acudir a un médico.

 

¿Cuáles son los síntomas?

El primer síntoma es el dolor, que se produce de manera violenta durante la actividad física. Se trata de un dolor agudo que está presente incluso cuando la persona descansa, y puede provocar la pérdida de las funciones del músculo afectado. También podría presentarse un hematoma, así como un edema o hinchazón.

 

Los hematomas se presentan cuando han sido afectados los vasos sanguíneos circundantes, produciéndose un sangrado interno. Asimismo, la persona afectada podría sufrir espasmos musculares y calambres. En los casos de tercer grado, el músculo puede presentar una protuberancia que el médico detectará rápidamente.

 

¿Cómo se tratan los desgarros?

Es muy posible que el médico solicite efectuarse una ecografía para comprobar el grado de la lesión. Esto determinará el tratamiento que el paciente deberá seguir. El reposo, la terapia física y la medicación desinflamatoria constituyen la base del tratamiento.

 

También se suele utilizar vendajes apretados y cintas musculares kinesiológicas, para prevenir la aparición de hematomas muy grandes. Asimismo, el hielo tiene efectos desinflamantes. Por otro lado, la aplicación de masajes está contraindicada. Evidentemente, el tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión.

 

Por ejemplo, en un caso de grado 1, el paciente deberá seguir el método RHICE (reposo, hielo, elevación del músculo dañado y compresión). Luego podrá seguir con ejercicios de baja intensidad. En los casos de grado 3, se le podría sumar a la terapia sesiones de electroestimulación muscular.

 

Previniendo las lesiones musculares

 

Los desgarros y otras lesiones pueden prevenirse realizando un calentamiento y un estiramiento adecuados antes de la actividad física. Asimismo, el entrenamiento debe ser progresivo, para no sobre exigir al músculo. Una buena alimentación e hidratación también aportarán fuerza y resistencia a nuestro sistema muscular.

 

Por último, hay que tener en cuenta que, en caso de sufrir un desgarro, la palabra clave es reposo. Debemos respetar los tiempos de inactividad física que nos prescriba el doctor, ya que un desgarro mal tratado puede dar lugar a lesiones más graves. Y para recibir más información saludable, no olvides suscribirte a nuestro blog.

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