Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

“ME FUMO UN CÁNCER”

Esta terrible frase que sirve de título, demuestra lo inconscientes que podemos llegar a ser. A veces, es el modo común de llamar al cigarrillo, aludiendo despreocupadamente a la terrible enfermedad que produce.
Este día especial se ha instituido mundialmente para recordar el daño que hace el fumar tabaco. Daño que puede ser mortal y que alcanza a millones de personas que inconsciente o con plena conciencia fuman y a otros, que sin fumar, están expuestos al humo nocivo que los fumadores exhalan y al que se desprende de los cigarrillos encendidos.
Que el cáncer es una consecuencia mortal del fumar cigarrillos está probado y comprobado. En todo el mundo se sabe que esto sucede y son muchos los países de nuestro planeta donde fumar está prohibido en lugares cerrados, en lugares públicos y a menores de edad.
Es que quien fuma cigarrillos está, en verdad, suicidándose lenta y dolorosamente y condenando a los que le rodean y absorben ese humo convirtiéndolos en “segundos fumadores”, a una probable muerte en las mismas condiciones.
Las campañas que se realizan mundialmente en contra del tabaco, las imágenes tremendas que avisan sobre las consecuencias de fumar y están impresas en las cajetillas de algunas marcas de cigarrillos en observación de leyes de ciertos países; las estadísticas aterradoras que existen y mucho más, no parece intimidar a los fumadores que siguen envenenándose a sí mismos y envenenando el ambiente en que viven y que comparten.
Todos tenemos el derecho a la salud y en realidad, nadie debería transgredirlo.
El Día del No Fumador, celebra a quienes o no fuman, o dejaron de hacerlo a tiempo; está celebrando a la salud: el bien más preciado de todo ser humano. Es verdaderamente increíble que alguien la desprecie… ¡fumando!