Transformando la experiencia de la salud

Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

EL AIRE NUESTRO DE CADA DÍA

A veces usted los nota trabajar cuando respira. Decimos que a veces, porque respirar es tan natural, automático, que por lo general no nos damos cuenta que gracias a los pulmones y el aire que ingresa a ellos aporta el oxígeno necesario para la vida, que va a la sangre y se reparte por todo el cuerpo mediante un complicado sistema de “vías” que son nuestras venas y arterias. De diferente tamaño, son las tuberías por las que corre la vida en el cuerpo humano y que son alimentadas de un gas principal como es el oxígeno por los pulmones, aquellos órganos de los que uno se acuerda de tarde en tarde y que funcionan, estando en uso regular, toda la vida.
Los pulmones están situados en el tórax y encerrados por una “jaula” formada por las costillas, a ambos lados del corazón. Son dos y están separados por lo que se llama el mediastino; huecos y cubiertos por una doble membrana elástica de tejido conjuntivo, lubricada con un líquido seroso. Es la pleura cuya función es evitar el contacto de los pulmones con lo que los rodea y protegerlos.
El peso de los pulmones en los adultos, que son de color rosado en los niños, es de 600 gramos el derecho y 500 gramos el izquierdo, aproximadamente, siendo el de las mujeres un poquito menor, por la diferencia de tamaño de la caja torácica con los varones. El pulmón derecho tiene tres lóbulos y el izquierdo dos. La sangre recibe, como ya dijimos, oxígeno de ellos y desprende dióxido de carbono que a través de la espiración, pasa al aire. Los pulmones realizan este intercambio tan necesario para la vida, por medio de los alvéolos que los forman. Son ellos los que realizan el intercambio de gases y este se produce por la diferencia de presiones parciales del oxígeno y el dióxido de carbono. Este proceso, aquí muy simplificado y que explicado suena largo, es lo que hacemos a intervalos regulares durante toda nuestra vida.
En los pulmones hay unos 500 millones de alvéolos, formando una superficie del tamaño de una cancha de tenis (140 m2) en los adultos.
Respiramos pues, casi sin darnos cuenta y es esta respiración la que nos mantiene vivos y es la responsable de que la sangre sea rica en el oxígeno que el organismo necesita. Es muy importante respirar bien, pues cuando se produce hiperventilación, que supone inspiraciones y espiraciones cortas, se altera todo y los síntomas son como de un aceleramiento de las cosas. Una respiración pausada y normal, expandirá los pulmones, permitiendo que absorban y expelan lo necesario para que nuestro metabolismo sea normal.
En los pulmones quedan residuos que el aire trae. Esto es nocivo para ellos y va matando los alvéolos lo que reduce la capacidad de respirar y puede provocar enfermedades graves e irreversibles como la silicosis.
La pulmonía o neumonía, es una enfermedad infecciosa que como todas las enfermedades, requerirá diagnóstico y tratamiento médico oportunos.
El aire que respiramos es realmente vital y debemos cuidar su calidad. Fumar es sumamente dañino porque lo que absorbemos es un humo tóxico y en las ciudades el aire no es bueno porque contiene una variedad inmensa de partículas extrañas en suspensión, que entrarán en nuestros pulmones. El “Aire puro” no es solo una frase sino una necesidad. Sus pulmones se lo agradecerán, o sea su vida.

Revisado por la Dirección Científica y Académica de Auna