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Categoría | Cuidado Íntimo
2018-01-17 10:00:03

El pH vaginal: ¿Qué es y cómo regularlo?

La mujer debe mantener un especial cuidado en su higiene íntima. Existen una variedad de productos especiales para ello. Sin embargo, para elegir los adecuados es necesario que conozcamos nuestro cuerpo y los cambios que experimenta a lo largo de la vida.

Uno de los aspectos que debemos conocer es el referente al pH vaginal. El pH (potencial de hidrógeno) indica el grado de acidez o alcalinidad que presenta la piel vulvo-vaginal. Es el sistema de defensa de los genitales femeninos para protegerse de gérmenes y bacterias externos.

 

Conociendo nuestro pH

De lo anterior podemos concluir que, si nuestro pH está alterado, estamos más expuestas a sufrir infecciones vaginales. Por eso la importancia de conocer los valores normales de pH y las formas adecuadas de mantenerlo en equilibrio. Pero entendamos primero en líneas generales cómo actúa este sistema de defensa.

 

La vagina tiene una función depurativa llamada barrera microbiológica, que es la que nos protege de agresiones externas. Esta funciona de dos maneras, una es realizando una descamación celular del tejido y la mucosa vaginal, es decir, desechando células periódicamente.

 

La otra es produciendo glucógeno, que se metaboliza en ácido láctico y ejerce una acción bactericida que impide el desarrollo de gérmenes y bacterias en esa zona. Durante la infancia, esta función depuradora no está muy activa, pero al iniciar la vida fértil de la mujer, cumple un papel primordial.

 

Los cambios del pH

Como ya indicamos, el pH vaginal no se mantiene constante toda la vida. Va experimentando cambios según la etapa en la que nos encontramos. Por ejemplo, antes de la menarquia o durante la pre adolescencia, es casi neutro (tiene un valor aproximado de 7). Lo mismo sucede durante la menopausia.

 

Al empezar la etapa fértil, el pH se vuelve más ácido (entre 4.5 y 5), y en circunstancias especiales, como el embarazo, esta acidez aumenta (con valores entre 4 y 4,5). Estos cambios no solo se dan en diferentes etapas, sino que también los experimentamos durante las menstruaciones, pues el pH sube ligeramente (6.8 a 7.2).

 

Para medir el pH se utilizan unas tiras reactivas que indican el grado de acidez de una muestra de fluido vaginal. Asimismo, las revisiones ginecológicas pueden incluir una medición del pH. Estados alterados en sus valores pueden ser indicio de infecciones como vaginitis, lo que causa picor, sequedad o dolor durante el coito.

 

Siguiendo hábitos saludables

 

Cuando el pH es elevado quiere decir que ha disminuido su grado de acidez. Esto sucede, por ejemplo, cuando hay un exceso de mucosa cervical o ante la presencia de semen. En estos casos, podemos tratar de acidificar la zona usando productos de higiene íntima con un pH entre 3.5 y 4.0.

 

Si la acidez fuera elevada (lo que ocasiona el escozor ya mencionado) puedes tratar de bajarla con un producto de pH entre 6.5 y 8. Por otro lado, en general, se considera que una mujer en edad fértil puede utilizar productos con un pH de 5.5, y las embarazadas, de 3.5.

Pero no solo es importante elegir los productos adecuados, sino también seguir ciertos hábitos de higiene. Por ejemplo, al limpiar la zona perineal, debe hacerse de adelante hacia atrás, para evitar infecciones por materias fecales. Asimismo, es necesario que te laves las manos antes y después de ir al baño.

 

Por otro lado, cuando realices el lavado o limpieza vaginal con el producto elegido, debes hacerlo separando los labios, para asegurar una adecuada limpieza de los pliegues. No se recomienda usar guantes o esponjas, ya que estos pueden contener gérmenes.

 

También es importante secar bien la zona para impedir la aparición de hongos y, si vas a usar tampones, que no sea por más de cuatro horas, porque esto también puede ocasionar problemas vaginales. Recuerda que, ante cualquier molestia o duda, debes acudir a tu ginecólogo. Para más consejos sobre tu salud, no olvides suscribirte a nuestro blog.

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