Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Engañar al hambre

¡A quien no le gusta comer de vez en cuando una bolsita de esos snacks o “piqueos” que tan tentadores parecen…!
Habría que pensar dos veces antes de hacerlo, por lo menos muy seguido. “Engañar al hambre” no es bueno, porque se trata de eso: engañar.
El hambre es un síntoma, una llamada de atención que busca que nuestro organismo reciba lo que necesita para seguir funcionando. La alimentación es la respuesta al hambre.
Por ello, consumir snacks para “engañarlo” no solo resulta nocivo por el mismo hecho de ofrecer un sucedáneo, sino que por lo general, estos “bocaditos” suelen contener elementos que son nocivos en cantidad.
El exceso de harinas y sal, por ejemplo, hace que nuestro peso aumente y que el corazón trabaje más de lo necesario. Los elementos que ingerimos “al paso” en estos compuestos, vienen con una larga lista de conservantes, colorantes y aditivos que para nada son convenientes.
La innegable atracción que los “snacks” ofrecen, hace que no tengamos en cuenta que su consumo traerá a la larga problemas, que son más fáciles de prevenir que de curar; por eso, cuando la tentación arrecie es preferible consumir una fruta fresca (como la manzana, por ejemplo) que no sea complicado comer. “No tengo tiempo” es una excusa y no debemos “engañar al hambre” porque lo hacemos con nosotros mismos y estamos jugando con la salud: nuestra salud.
Revisado por la Dirección Científica y Académica de Auna