Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

¡Cómo pica!

Hay personas a las que les gusta comer muy picante.
Un poco de este condimento, como sazón, puede ser el realce de un plato, pero cuando es excesivo, lo arruinará porque va a deformar el sabor, además de provocar molestias de salud.
El picante es tradicional en nuestro país como ingrediente de la comida en todas las regiones. Algunas tienen platos en que el ají, en alguna de sus variedades o el rocoto (que no es lo mismo), son verdaderos protagonistas, pero existen métodos de preparación o cocción que guardan el sabor y “bajan” notablemente el picante.
Comer muy picante generalmente trae problemas gastrointestinales, pudiendo en caso extremo, provocar úlceras. El peligro no está en las preparaciones, porque generalmente estas se elaboran de modo que no “piquen”, pero sí en la facilidad de conseguir y usar diferentes salsas o ingredientes que van a servir de “aliño” a una comida que ya está servida. Aquí es muy importante tener la prudencia necesaria para no confundir sabor con aventura, porque esta puede resultar funesta. Muchas veces los condimentos que se compran “sueltos” no ofrecen ninguna garantía y desconocemos su composición y procedencia. Pueden “parecer” y no ser, o contener sustancias que son nocivas para nuestra salud. Es mejor comprar aquello que nos ofrezca seguridad, porque recordemos que es algo que vamos a comer: va a entrar en nuestro cuerpo.
Que “el color” y “el sabor” no nos engañen y que sepamos de donde vienen, si tienen fecha de expiración y podamos confiar en el manipuleo de los condimentos que adquirimos y usamos.
Hay que evitar problemas de salud y hacer que la comida que consumimos tenga sabor, pero sea sana. Cuidemos de evitar lo muy “picante” y recordemos que saborear algo no es decir “¡Ay, como pica!”
Tengamos siempre presente que en cuestiones de comida hay que elegir bien y tener la moderación suficiente, para que esta nos guste, nos alimente… ¡y no nos haga daño!