Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Gral
2016-04-12 00:00:00

Culpable soy yo

Además de ser el título de una canción, es lo que mucha gente es: culpable de no cuidar su salud.
La salud, el bien más preciado que tenemos, muchas veces no es tenida en cuenta y se extraña cuando se daña o pierde; y lo peor es que nosotros mismos somos los causantes de que esto suceda.
Nuestra despreocupación por el tema nos lleva a cometer excesos y a poner en riesgo un bienestar que no solo es deseable sino necesario. Sin darnos cuenta estamos “jugando” con nuestra salud poniéndola en peligro.
No se trata de asustar a nadie, pero sí es bueno que se tome conciencia de la necesidad de mantener la salud física y la mental en óptimo estado. El ser humano está compuesto por una serie de órganos que son gobernados por la mente y tiene que mantener un equilibrio, que es necesario para poder alcanzar metas. No basta con vivir.
Nunca serán muchas las veces que se diga que hay que vigilar la salud; que es preferible prevenir y que “más tarde” significa por lo general “nunca”.
Al médico se acude no solamente en los casos extremos, sino que es muy buena la práctica de visitarlo cada cierto tiempo y, siguiendo las indicaciones que dé, desarrollar lo que se llama “una vida sana”, esto es libre de excesos y evitando lo que pueda ser nocivo. En el fondo, sabemos cuándo algo nos hace daño porque nos lo han dicho, o porque lo sentimos; sin embargo cometemos excesos o buscamos lo que no es sano. Somos culpables y después buscaremos culpar a los demás.
En salud no hay medias tintas: o se está sano o se es un enfermo. En gran parte, de nosotros depende el estar sanos haciendo un hábito las visitas al médico, aún si no sucede algo concreto.
Es preferible ser inocente y no culpable, en especial si de salud se trata: es muy sencillo visitar al doctor con frecuencia. ¿Por qué no lo hacemos?