Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

Estoy emocionado hasta las lágrimas

Llorar es propio del ser humano y es la única especie que lo hace como respuesta a una emoción o estado emotivo. Contra lo que muchas veces se piensa, hacerlo es algo positivo, aunque hay una frase célebre que nos dice que “los hombres no lloran”: es claramente un mito que puede resultar dañino.
Los hombres y las mujeres tienen la capacidad de llorar, lloran y esto sucede cuando hay un dolor físico o moral (una pena), de tristeza, por depresión, de rabia e impotencia, de felicidad o… ¡de risa!
Llorar es una forma que tenemos de expresarnos y está probado que hacerlo, libera a la larga en el individuo las tensiones. Es conocido que “llorar consuela y hace bien” y esto puede ser porque se eliminan hormonas que están asociadas con el estrés. El llanto de un bebé es una forma de comunicar su incomodidad, llamando la atención de esa manera porque no puede hablar.
Tratemos y recordaremos que nuestras lágrimas están motivadas por algo simple, al extremo de pensar “no sé por qué estoy llorando”. El llanto es pues algo mucho más complejo que el acto físico de derramar lágrimas y es una demostración de cómo actúa la mente sobre el cuerpo. Existe una conexión neural entre los conductos lagrimales y áreas del cerebro que están relacionadas con las emociones.
Llorar a voluntad puede hacerse, pero eso significa movilizar los recuerdos adecuados y lograrlo no siempre es sencillo; generalmente ese llanto auto provocado, no suele tener los mismos efectos que un llanto “sincero” y supone un gran control sobre las emociones.
Algunos estudios han probado que las mujeres lloran más que el sexo opuesto, pero si se sienten ganas de llorar, no hay que reprimirse… ¡Es demostrar que se es un ser humano! Y eso es muy importante en un mundo que parece estar cada vez más deshumanizado.