Transformando la experiencia de la salud

Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

¿Mala educación o signo de satisfacción?

Es una palabra que “suena” feo, que proviene del latín y que significa sacar aire del estómago, produciendo un sonido típico.
Es un proceso normal y natural que busca eliminar aire de este órgano, porque cada vez que se ingiere alguna cosa, también se está tragando aire junto con los alimentos o líquidos.
En el estómago el aire se va acumulando en la parte superior y provoca que este se estire, lo que hace que se relaje el músculo que domina el esfínter esofágico inferior y el aire que estaba retenido escape hacia arriba, suba por el esófago y salga por la boca.
La llamada “aerofagia” son los eructos sucesivos que se producen por la ingestión inconsciente de aire. La palabrita esta vez viene del griego y está formada por aeros: aire y phagos: comer.
El eructo puede variar de intensidad y duración y muchas veces la acidez, la dispepsia o las náuseas, pueden ser aliviadas al eructar.
Aunque no es un tema que suela ser conversado, por considerarse en la mayoría de los países de la cultura occidental de mala educación eructar en público (en otras partes como Medio Oriente y Arabia, es normal hacerlo como una señal de satisfacción y agradecimiento luego de comer) puede obtenerse un cierto alivio si la persona se recuesta sobre un costado en posición fetal, hasta que el gas salga (siempre y cuando el caso lo amerite por molestias y la situación lo permita, por supuesto).
Lo que debe evitarse es para que no se produzcan eructos es el consumo de comidas o bebidas que generen gases (las populares gaseosas, en el caso de estas últimas) o comer rápidamente.Masticar chicle tampoco es recomendable, porque nos estaremos llenando de aire.
Los eructos son un síntoma menor, pero se debería consultar al médico si estos no tienen explicación alguna, son muy persistentes o si hay otro síntoma que los acompañe.
Es cierto que la palabra puede sonar mal, pero eructar, que, repetimos, es expeler aire del estómago, puede ser visto y sentido como liberador, porque estamos eliminando de nuestro interior algo que no debería estar ahí.