Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Gral
2016-04-12 00:00:00

¡Me van a operar!

Antes de la cirugía
¡me van a operar!
Por más que uno se haya hecho la idea de que lo van a intervenir quirúrgicamente, siempre quedan temores o dudas que deben despejarse para que se piense de forma positiva.
En primer lugar, no hay que dudar en preguntar. Uno no es un especialista y muchas veces no entiende bien el lenguaje médico; siempre hay una manera de decir las cosas de modo que no sean “jeroglíficos”. El médico tiene el deber de ser claro y transparente y uno el derecho a pedirlo.
Hay que tratar de no llevarse de las “experiencias de otros”, pues cada caso es individual y así debe ser tratado, porque cada paciente es diferente.
La operación es un paso decisivo que el médico toma con anuencia del paciente, nunca en su contra, porque es necesario para la salud.
Es lógico estar un poco nervioso, pero hay que pensar que se está en buenas manos profesionales y humanas. La operación quirúrgica es un paso en el camino de la vida.
Tener cuidado en los detalles “de último momento” harán que la cirugía tenga más éxito.
Hay que tomar SOLO los medicamentos que el médico indique. Ante cualquier duda, se debe consultar con el médico. No tomar hierbas, minerales o vitaminas, ni ningún “suplemento” antes de operarse, a no ser que el médico lo recete.
No hay que olvidar de ducharse o bañarse antes de ser intervenido. Se estará no solo limpio, sino más fresco. Usar de preferencia un jabón antibacteriano, a no ser distintas instrucciones médicas.
A la operación se debe ir sin maquillaje, esmalte de uñas y con éstas limpias y recortadas.
Olvidarse de anillos, pulseras, aretes y relojes de muñeca. Si se usan anteojos lo mejor será dejarlos.
No hay que afeitarse en el caso de una cirugía, porque en la clínica lo hará el personal de enfermería, al que siempre es bueno recordárselo. No olvidar cepillarse los dientes.
Es necesario seguir al pie de la letra las instrucciones médicas sobre comer o beber antes de la operación y, por supuesto, luego.
Es preciso informar sobre algún síntoma especial o sobre algo que suceda con uno mismo antes de la operación.
No hay que olvidar tener para después artículos de aseo y personales que se van a necesitar.
Recordar tener una bata, pantuflas y algo para leer.
Si se permite, el teléfono celular puede ser útil, pero la recomendación es apagarlo.
No hay que olvidar que TODO lo de valor debe estar bajo el cuidado de alguien, pues se va a pasar un tiempo en la sala de operaciones y luego en recuperación. Es imposible, en esas condiciones, ejercer vigilancia personal.
Lo que se haga antes, redundará en beneficio del “después” y ayudará a quitar preocupaciones innecesarias. En lo que hay que concentrarse es en la salud.