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Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

Muchas células anormales

La leucemia es cáncer. Cáncer a la sangre. La mayor parte de las veces se presenta en niños que han estado previamente sanos, pero no es una enfermedad privativa de ellos.
Hay diferentes tipos, pero sucede por la producción descontrolada de células blancas (leucocitos), que originalmente protegen al organismo de las infecciones y de agentes extraños. Los leucocitos se producen en el tejido blando que se sitúa en la parte central de los huesos, llamada médula ósea. Las células cancerosas impiden la producción de glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos saludables. Estas se propagan al torrente sanguíneo y a los ganglios linfáticos. Pueden llegar al cerebro y a la médula espinal así como a diversas partes del cuerpo.
No se sabe ciertamente qué es lo que produce la leucemia, cuyo nombre viene del griego, pues “leucos” significa blanco y “emia”, sangre, pero puede ser causada por muchos factores diferentes. La leucemia no es una enfermedad contagiosa, ni es hereditaria.
Los síntomas de esta enfermedad pueden ser la extremada palidez de la piel, de los párpados o del interior de la cavidad bucal (se produce la llamada anemia). Decaimiento, náuseas, mareos, debilidad, falta de apetito, baja importante de peso. Fiebre que dura varios días sin ningún motivo aparente; escalofríos, sudores nocturnos, dolores en las extremidades y dolores en las articulaciones. Dolor o sensibilidad ósea, hemorragias frecuentes (un sangrado anormal de las encías o la nariz). Puede ser que aparezcan hematomas aunque no se haya recibido golpe alguno. También es posible notar el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. La aparición en el bazo o el hígado de crecimientos anormales o la aparición de masas que crecen en otras partes del cuerpo suele ser síntoma de la enfermedad. Sucede lo mismo si hay irregularidad notoria en los ciclos menstruales o se observan alteraciones en los exámenes de sangre (VIH, hemograma, etc.).
La leucemia no puede prevenirse, aunque llevar una vida sana y ordenada es siempre mucho mejor.
Cualquiera de los síntomas descritos debe alertar para consultar al médico, el cual, luego de los exámenes necesarios, dará su diagnóstico. Lo primero que se suele presentar es la anemia, o falta de glóbulos rojos en la sangre. Hay que investigar y tratar esta afección.
La terapia que el médico indicará puede incluir medicamentos o quimioterapia por vía intravenosa u oral, o también quimioterapia por medicamentos que son introducidos en la médula espinal a través de una aguja. Se considera el trasplante de médula ósea, así como las trasfusiones de sangre (de glóbulos rojos y plaquetas).
La leucemia requerirá de un tratamiento especializado y prolongado. Se deben seguir las instrucciones médicas de modo absoluto. El paciente, sobre todo si es niño, va a necesitar de la participación positiva de sus familiares y del entorno cercano.

Revisado por la Dirección Científica y Académica de Auna