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Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

No tiene nada que ver con ser rubio o no serlo

La rubéola es una enfermedad común, generalmente infantil y no tiene nada que ver con el color del cabello, porque la palabra viene del nombre en inglés: “rubella”. Es producida por un virus que se transmite por el aire o debido a un contacto muy cercano con el enfermo.
Se vuelve extremadamente peligrosa para el feto (rubéola congénita) cuando la enfermedad es contraída durante el embarazo.
Se caracteriza por la aparición de un brote cutáneo y los síntomas, en caso de pacientes adultos, no suelen ser notados. Cuando de niños o niñas se trata, suele presentarse fiebre, malestar general, dolores de huesos o articulaciones, dolor de cabeza, secreción nasal e infección en los ojos (ojos inyectados en sangre), sucediendo esto aún antes de aparecer el brote en la piel.
No hay tratamiento efectivo conocido para la rubéola, aunque se puede bajar la fiebre usando paracetamol. Lo indicado es consultar al médico sobre lo que se debe hacer en este caso y no medicar al enfermo sin preguntarle al profesional.
La rubéola es contagiosa desde antes de una semana de la aparición de la erupción, hasta una o dos semanas después que ésta ha desaparecido por completo.
La rubéola es una enfermedad también llamada a veces “sarampión alemán” o “sarampión de los tres días”.
Existe una vacuna que previene el mal y que se administra a las personas en su niñez, llamada “triple viral” que ha hecho muy raros los casos de rubéola existentes, por la difusión de su aplicación.
La vacuna sin embargo, pudiera ser que con el tiempo, haya desaparecido en los adultos y es conveniente reforzarla.
De todos modos, siempre es conveniente el consejo de un médico, especialmente si se trata del caso de una mujer, que embarazada, contrae la enfermedad.
Revisado por la Dirección Científica y Académica de Auna