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Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

El protector del oído

En los oídos se produce un aceite oleoso llamado cerumen. Este, muchas veces sale hasta la abertura de este y se acumula y a veces cae. Cuando se acumula y no lo hace o no es eliminado mediante un lavado, puede bloquear el conducto auditivo externo y producir problemas de audición.
Hay una tendencia marcada a tratar de quitarlo usando los llamados “palitos para las orejas” (o “Q Tips”) que se venden libremente y que consisten en un cuerpo tubular de plástico o papel enrollado, con los extremos revestidos de algodón. Estos adminículos, así como cualquier objeto que se introduzca en el canal del oído, son sumamente peligrosos, pues pueden provocar la perforación del tímpano o producir alguna infección.
El cerumen, contra lo que se cree popularmente, protege al oído porque impide que las bacterias, microorganismos y el polvo, así como objetos pequeños penetren y causen daño. Protege asimismo a la piel delicada del conducto auditivo externo, evitando su irritación con la presencia de agua.
Las glándulas que producen esta cera lo hacen a veces más en unas personas que en otras. La cera puede endurecerse y bloquear el oído y cuando se trata de limpiarlo, lo que puede suceder es que se la empuje hacia lo más profundo, empeorando la situación.
El cerumen puede reducirse antes que se convierta en un tapón, ablandando la cera con un poco de aceite para bebés, vaselina líquida o agua hervida entibiada.
Para extraer el tapón, si este se forma, es mejor acudir a un médico, porque se corre el riesgo de dañar el oído o producir una infección, como se ha dicho. Él sabe cómo hacerlo de forma segura para el paciente.
Los oídos son muy delicados y tienen su protección natural; la manipulación de este cerumen bajo el pretexto de una “limpieza” puede ser muy dañina y siempre es preferible confiarla a un profesional.