Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

¡Me encantan las Violetas!

Las plantas son beneficiosas para nuestra salud, porque, por ejemplo, absorben el CO2 del ambiente y lo convierten en oxígeno, en ese mismo oxígeno que nosotros respiramos, o se emplean como medicina en cientos de casos. Cuidar las plantas favorece también a nuestra mente y ellas han sido compañeras del hombre desde siempre. No solamente alegran con su belleza a veces fascinante y sirven a la salud, sino que están las comestibles, las que dan sombra, con las que se produce el papel, el carbón, etc.
En la ciudad los parques son verdaderos pulmones urbanos que garantizan un aire de mejor calidad y mucho más respirable. En las casas, jardines, si hay espacio o plantas de interior alojadas en macetas, nos regalan a la vista sus colores variados o al olfato con los perfumes que despiden.
Una casa sin plantas parece que estuviera vacía por más cosas que tenga.
Cuidar las plantas es una experiencia enriquecedora que vale la pena experimentar. Nos acostumbraremos a ciclos, a horarios, a observar las épocas del año y el tiempo que hace. Las plantas, como cualquier ser viviente necesitan cuidados para poder crecer y desarrollarse plenamente; cuidados que podemos proporcionarles nosotros con un mínimo esfuerzo y que va a recibir a cambio gratitud transformada en belleza y lozanía.
No es una casualidad que las personas mayores encuentren en las plantas compañía y en su cuidado una actividad placentera que ocupa sanamente las horas; sin embargo no hay que ser “mayor” para gozar de las plantas. Poco a poco podemos aprender y un especialista (el jardinero, por ejemplo) nos irá ilustrando y veremos que en las plantas de casa hay un mundo completo que podemos ir explorando.
Hay plantas muy sencillas que casi no necesitan cuidado, salvo regarlas y otras que son complejas y van a requerir mucho más atención y trabajo. Todas, en mayor o menor medida, ayudarán a nuestra propia disciplina.
Es muy importante nuestra relación con las plantas, porque ella va a hacer que surjan ideas insospechadas en nosotros que desarrolladas convenientemente no solo alegrarán nuestra vida sino que la harán más plena y completa.
Hay personas que prefieren una planta que sólo muestre hojas y otras que están orgullosas de “sus” flores. En realidad, no hay límites y sí mucho para elegir y satisfacer gustos. Lo que es cierto, es que una planta puede cambiar nuestra vida.