Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

¿Por qué el desánimo?

A veces nos sentimos “aplastados” y el desánimo se extiende en nosotros sin saber por qué sucede. Podría ser el clima que está gris y tristón, o pensamientos negativos que sin quererlo vienen a la cabeza; podría ser ocasionado por muchas cosas: frustraciones internas, desengaños, algo que no funciona, el rechazo de alguien, comentarios oídos, problemas económicos… La lista es larga y en realidad lo que hay en ella son las excusas que nos damos para tratar de encontrar una explicación a lo que nos pasa.
Sucede que estamos juzgando equivocadamente. La vida nos regala a cada paso milagros diferentes que compensan en mucho y sobrepasan a lo que nos provoca el desánimo. Es que no hemos aprendido a VER. Miramos distraídamente y preferimos concentrarnos en aquello que sentimos nos preocupa, o “debería” hacerlo. No reparamos en que cada día despertamos y se ponen en marcha mecanismos que parecían esperarnos para empezar a funcionar. El desánimo no nos deja percibir la sonrisa amable de un saludo, ni tampoco permite que gocemos de los colores que nos rodean y envuelven en el mundo.
En vez de ir a la música, nos sumergimos en el ruido que va a alterar nuestros sentidos e influirá en la manera de comportarnos. Dejamos de notar los olores agradables y no nos dice nada el tacto suave de un suéter abrigador.
El desánimo hace que exista entre nosotros y el mundo un velo oscuro que hemos creado y extendido. Un velo que lo deforma todo. Un velo que no nos deja ver esos milagros diarios que constituyen la vida.
El desánimo lo producimos nosotros mismos. Es cierto que habrá factores que contribuyan a ese sentimiento, pero va a depender como los enfoquemos: un problema será siempre una oportunidad y esta debe animarnos a tomarla, nunca desanimarnos.
El mundo está tan lleno de milagros y de oportunidades, que no podemos negarnos a lo que tan maravillosamente se nos ofrece a cada instante. De nosotros depende combatir el desánimo y verlo todo desde otra perspectiva.