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Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

¿Qué dijiste?

A veces no nos escuchan o no escuchamos y pensamos que es porque se habla bajito o se está lejos y sin embargo el problema no está en el volumen de la voz, sino en la capacidad del receptor. No es que “el volumen esté malogrado” sino que no se escucha bien por algún defecto en la audición.
El oído, uno de los cinco sentidos que son nuestro contacto con el mundo que nos rodea, juega un papel muy importante en la percepción. Tan importante que quienes son sordos de nacimiento, generalmente no saben articular palabras, que se aprenden oyendo.
La disminución de la audición o sordera parcial, puede deberse a muchas causas y con la edad poco a poco se pierde lo que comúnmente se llama “agudeza de oído”. La imagen del abuelito “sordo como una tapia” retrata un problema que suele traer aparejado el envejecimiento. Otras causas pueden ser las infecciones al oído o la meningitis; ciertas medicinas; traumas o golpes o la exposición por mucho tiempo a ruidos de alto volumen sonoro. En este último caso es importante observar que el uso de audífonos, especialmente los que se insertan dentro del canal auditivo para “aislar” al usuario de sonidos externos y escuchar música, por ejemplo, a todo volumen, está produciendo personas con muy baja capacidad normal de audición, llegando a extremos de dañar el oído hasta perderlo.
Pero muchas veces el problema de una baja audición está en la necesidad de limpieza de los oídos, que debe hacerse para eliminar el cerumen que se acumula y que es mejor que un médico realice. Lo importante es no tratar de hacerlo uno mismo, pues se pueden provocar mayores problemas.
Otras veces, los huesecillos del oído se sueldan entre sí, disminuyendo mucho o impidiendo la audición, lo que tiene necesariamente que ser tratado por un especialista.
En el mercado se encuentran audífonos para mejorar la audición y es el médico el que analizará cada caso y recomendará lo necesario.
El oído es especialmente delicado y no sólo hay que prestarle atención sino tener en cuenta que su deterioro o pérdida afectará tremendamente nuestra vida y la de los demás.
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