Transformando la experiencia de la salud

Categoría | ABC
2016-04-12 00:00:00

ROJO COMO UN CAMARÓN

El paso previo, por lo general a una “bronceadita”, es una erisipela que muchas veces, dependiendo de lo graves que sean las quemaduras solares (porque SON quemaduras), pueden convertirse en una insolación, que es la sobreexposición a la luz solar sin protección alguna con sus extremadamente peligrosos rayos UV (ultra violeta) que actúan directamente sobre la piel.
Al principio habrá un enrojecimiento de la piel y dolor, luego saldrán ampollas en la zona afectada y vendrá el proceso de cambio de la piel (“pelado”) días después de la quemadura por el sol. Si se continúa la exposición, suelen aparecer como síntomas fiebre y sudoración excesiva, respiración rápida y superficial, deshidratación de la piel y sequedad, confusión, delirio y dolor de cabeza, pulso débil y rápido, cansancio calambres, mareo, náuseas, vómito, convulsiones… ¡Es una insolación!
Habremos de atender de inmediato a la persona, colocándola en una zona fresca, con sombra y con una esponja húmeda, refrescar su piel por diez minutos.