Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Se "olvidó" la lonchera

A veces esos “olvidos” son intencionales.
El niño no quiere llevar su lonchera, porque no le gusta en absoluto lo que se le pone dentro. Por eso es muy importante que el contenido sea agradable, a la vez que sano y nutritivo. Definitivamente se dará cuenta si la lonchera ha sido preparada “a la loca” o si se insiste en que la nutrición está reñida con el buen sabor. No se trata de llenar de dulces y otros “antojitos” que en nada contribuyen a una buena alimentación y pueden dañar la salud a la larga. La lonchera, que debe contener comida que ayude al niño a sobrellevar una jornada que suele ser exigente, no puede significar que tenga problemas para comerla en el colegio. Lo ideal es que el contenido pueda comerse frío y consista en elementos fáciles de manipular, como sándwiches, frutas o algunos platos preparados que no requieran ser calentados y que faciliten su consumo. Hay que pensar siempre en el niño y las condiciones en que comerá y las facilidades que tiene para hacerlo.
Una lonchera nutritiva no es símbolo de lonchera aburrida o desagradable. Hay que evitar esos “olvidos” que son en realidad señales de rechazo.
Hay una cantidad enorme de alimentos que la lonchera puede contener y en la imaginación que se ponga al elegirlos y en la sorpresa del niño al verlos está el secreto.
No es que no se pongan dulces, chocolates o alguna vez otros alimentos como galletas o queques; se trata de colocarlos de vez en cuando como algo excepcional y acostumbrar al niño a que “lo otro” es lo que le hace bien y lo nutre.
Una lonchera sana debe contener fruta, jugo natural o agua, huevo duro, por ejemplo; un sándwich de atún o pollo frío (¡cuidado con la mayonesa, que puede descomponerse!) o lo que la inventiva dicte en esa dirección.
Recordemos siempre que la lonchera es tan importante como ponerse la camisa, porque del contenido acertado que se ponga en ella dependerá que el día escolar sea un buen día: no solamente porque se puede “comer rico”, sino que el rendimiento va a estar asegurado. ¡Una lonchera llena de alegría y cariño se nota y se disfruta!