Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

Si te vi no me acuerdo

Esta que es una frase que se usa mucho para decir que uno “no conoce” a alguien, es una realidad dolorosa en muchísimas personas que sufren de pérdida de memoria.
Con la edad, por lo general, la memoria inmediata o aquella que hace que recordemos lo que acaba de pasar, se deteriora y sin embargo la memoria mediata o de más largo plazo, aflora y se puede tener recuerdos de tiempos que pasaron… ¡hace tiempo!
Sería muy largo de explicar el proceso de la memoria, pero algunas enfermedades como el Alzheimer la afectan, así como la llamada “demencia senil”.
Olvidarse de algo es común, pero cuando esto se convierte en un verdadero problema que afecta al individuo y a sus relaciones, lo mejor es acudir al médico especialista.
Es muy importante siempre, mantener el cerebro en actividad; “entrenarlo”, diríamos, porque está probado que todo reto lingüístico o aquello que requiera de una actividad donde las neuronas logren nuevos “enlaces”, permite que este órgano que es el más importante del cuerpo, se mantenga en un estado óptimo y continúe desarrollando la actividad que va a permitir a cada persona “ser”. Cosas tan simples como resolver crucigramas, jugar a “mímica”, leer y escribir continuamente, son “tareas” que no se deben descuidar, pues promueven esa actividad que el cerebro necesita.
Lo que sucede es que la vida moderna nos va haciendo fáciles las cosas y muchas veces no relacionamos cosas que antes se hacía. Es cierto: la calculadora ha aliviado el tener que realizar operaciones matemáticas simples como restar, sumar, multiplicar o dividir. Sin embargo hacerlo “de memoria” es bueno para nuestro cerebro.
La hora digital nos entrega de inmediato el resultado, sin que tengamos que recurrir a la “lectura” de un reloj analógico, que implica haber aprendido algo (a ver la hora analógicamente) y realizar los cálculos (que el cerebro entrenado realiza de manera automática a velocidad increíble). La computadora más compleja no puede superar al cerebro humano. Si bien la comodidad es deseable, es cierto que por ella se suelen perder poco a poco facultades que son necesarias.
Dicen que recordar es volver a vivir; por lo tanto debemos ocuparnos que nuestro cerebro, donde vive la historia, se mantenga siempre en condiciones de dar esa segunda vida que apreciamos tanto.