Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Siempre es bueno leer

En la vida moderna existe una variedad casi infinita de alimentos y bebidas que consumimos, que son fabricados y envasados industrialmente. Es decir que se produce mucho y se consume igual.
Esas delicias envasadas, además de sabor y conveniencia tienen que ofrecernos información.
Lo que deberíamos hacer siempre y casi nunca hacemos, es leer bien las etiquetas, porque lo que se pone ahí es para que las personas, los consumidores, se enteren. A veces tenemos problemas por no fijarnos y no ver, por ejemplo, la advertencia sobre que ese producto se elabora en una planta donde también se usa algún componente al que somos alérgicos. Comemos y luego, cuando vienen los problemas de salud, buscamos al “culpable” sin suponer siquiera que somos nosotros mismos por no leer la etiqueta donde está la advertencia.
No se trata que cada consumidor sea un científico que sabe correctamente el significado de muchas de las palabras extrañas que se usan y denominan a varios componentes, pero aquello que está en lenguaje sencillo y avisa sobre posibles complicaciones, debemos leerlo, informarnos.
Empecemos por ver la fecha de vencimiento que se indica y si hay alguna instrucción especial, que pueda afectar a la salud.
La confianza que depositamos en determinadas marcas debe estar reforzada por la información. Ningún fabricante de alimentos de cierto prestigio dirá una cosa por otra o esconderá información, pero es siempre preferible estar enterados, por si acaso.
Acostumbrémonos a leer antes de comprar y nunca consumamos alimentos envasados que no digan claramente qué contienen. La comodidad no puede estar nunca reñida con la salud. Leer no cuesta nada y no hacerlo, en este caso, puede costar muchísimo.