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Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Una fresca sonrisa veraniega

El verano es la estación de la alegría y a quien no le gusta esa sonrisa roja que es un delicioso trozo de sandía.
Originaria de África, esta fruta, de la familia de las cucurbitáceas, contiene muy pocas calorías (unas 20 por cada 100 gramos), lo que la hace una fruta muy indicada para quienes están en una dieta de adelgazamiento. El color rojo de su pulpa se debe a que contiene licopeno, un pigmento natural de propiedades antioxidantes. La fibra que contiene la sandía, ayuda al organismo limpiando los intestinos. Es ligeramente diurética.
La sandía es una fruta cuyo contenido es en un 93% agua. Tiene tamaño grande, forma redondeada y pesa aproximadamente cuatro kilos. Hay sandías de mucho mayor peso, ciertamente y en Japón se producen de forma cuadrada, para que su acomodo en el almacenamiento y su transporte, sea más fácil. ¿Quién no conoce a la popular y fresca sandía? Se dice que es una fruta que ayuda a mantener la presión arterial.
La ventaja de la sandía es que por su gran tamaño, son muchas las personas que pueden servirse de una misma unidad, lo que ayuda a la economía.
Existe un mito, que afirma que comer sandía por la noche es dañino. Esto es totalmente falso, al igual que hace daño si se come después de haber ingerido cerdo. A una fruta llena de beneficios, se le quiere echar la culpa de cosas que no tienen ningún sustento científico ni experimental.
El verano es propicio para la fresca sandía. La sandía es riquísima… ¡y muy saludable!