Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Vino para la vida

Diversos estudios han confirmado que el consumo bajo o moderado de vino tiene un impacto positivo en la salud, sobre todo, en el bienestar del sistema circulatorio. Sin embargo, es importante señalar para los amantes de esta elegante bebida, que traspasar la línea y abusar de su consumo, y de otros licores destilados, puede, por el contrario, afectar importantes órganos como el corazón y el hígado.
¿Por qué consumirlo? El vino, especialmente el vino tinto, es rico en polifenoles, sustancias antioxidantes que protegen a nuestras células ante la acción de los radicales libres. Si bien la presencia de antioxidantes y el proceso de oxidación se dan de manera natural en nuestro organismo;la contaminación, el estrés y una alimentación deficiente pueden generar un exceso en la cantidad de radicales libres, ocasionando el envejecimiento prematuro de nuestras células y enfermedades como el cáncer y las patologías cardiovasculares. Para contrarrestar los efectos de los radicales libres, la protección antioxidante del vino tinto puede ser una buena alternativa.
Al vino se le atribuyen beneficios como el aumento de la cantidad de colesterol HDL o “colesterol bueno” (que ayuda a “limpiar” las arterias), la disminución de la probabilidad de formación de coágulos sanguíneos y una mejora en la circulación.
Además de su acción protectora sobre el sistema cardiovascular, el contenido de polifenoles del vino, como el resveratrol, retrasa el envejecimiento celular y previene enfermedades como el mal de Alzheimer.
¿Vino tinto o vino blanco? En la elaboración del vino tinto se utilizan uvas moradas, las cuales pasan por un proceso artesanal en el cual se conservan la cáscara y las semillas de la fruta, que es en donde se encuentran los polifenoles y la mayor carga antioxidante. Para elaborar el vino blanco, por otro lado, se extraen la cáscara y las semillas de la uva, utilizándose sólo la pulpa de la uva, por lo que los beneficios disminuyen.
La forma en que es procesada la bebida para su elaboración, el tiempo de fermentación al que es sometida, el tipo de uva y su procedencia, influyen en el poder antioxidante. Por ello, es importante saber que los vinos con mayor concentración de taninos, (un grupo de polifenoles) son los del tipo Cabernet Sauvignon, Syrah, Malbec, Merlot y Pinot Noir. Los médicos señalan que lo ideal es beber de dos a siete copas de vino tinto por semana, más, podría ser perjudicial. Asimismo, si usted sufre de alguna cardiopatía o de insuficiencia cardiaca, es importante que antes de decidirse a incluir o aumentar la ingesta de vino en su dieta consulte con su médico, ya que su condición podría empeorar sin la adecuada información.