Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Cuando como no conozco

Hay personas que no comen para vivir sino que viven para comer y esto, a simple vista ya es un problema. Un problema que arrastrará a otros, de salud, por ejemplo.
Comer desmedidamente, aunque pueda parecer que es extraño y que no es cosa que nos ataña directamente, sí tiene que hacernos pensar. Tenemos que darnos cuenta, que como se repite siempre, todo exceso hace daño. Entonces, la comida que debería servir para alimentar y mantener bien a nuestro organismo, se convierte en algo que puede causar daño. No se necesita que siempre se coma mucho, aunque existen personas que lo hacen, sino que hay épocas en que la comida es un gran atractivo y hasta una “tradición”: por ejemplo la Navidad, o fiestas de cumpleaños, o año nuevo. ¡Cuántas veces hemos tenido que tomar antiácidos después de una de estas “desbandadas”, esperando que se alivie el malestar producido por mucha comida!
Si nos damos cuenta, lo hemos podido evitar y aunque sea un episodio pasajero, de sencillo remedio y que se olvida pronto, ha producido una reacción negativa de nuestro organismo. Eso debería hacer sonar un timbre de alarma, no solo para solucionar de inmediato el problema, sino para que reflexionemos y evitemos situaciones parecidas que de seguro pueden presentarse.
Comer, muchas veces se transforma en un puro acto social y pone en peligro lo que toda persona debe cuidar: su salud. Todos nos hemos encontrado con alguien “que no puede parar de comer” y este suele ser un signo de alteración que debería ser observado y tratado. La frase “soy un gordo feliz” usada para justificar los efectos de un trastorno de este tipo, no es sino una de las muchas excusas que suelen esconder uno o varios problemas. Generalmente la “felicidad” consiste en comer y hacerlo descontroladamente. No es lo natural y correcto. No es que se esté pensando que un control absolutamente rígido sea lo conveniente, pero debemos tener en cuenta que el organismo necesita comer para funcionar bien, no atiborrarse de comida.
Controlar nuestro peso, ayudará, pero lo que debemos hacer para realmente convencernos, es pensar no solo en las enfermedades que evitaremos, sino en lo bien que nos sentimos estando saludables y disfrutando de la vida.
La prevención depende de nosotros mismos, de nuestra voluntad: si lo queremos, es seguro que podemos.