Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Balance y Control
2016-04-12 00:00:00

UN PELIGRO CRECIENTE

Es una palabra que parece estar de moda y a cada rato la vemos citada como noticia en los diversos medios. Se puede traducir como “acoso”, es decir la persistente persecución que principalmente los escolares sufren en sus colegios, pero el bullying puede darse a cualquier nivel. En los colegios suele ser más notorio, debido muchas veces a que los niños suelen ser crueles, aún sin darse perfecta cuenta de lo que están haciendo. Otras veces sí, pero generalmente actúan influenciados por las malas acciones de un líder o como seguidores de un grupo dentro del cual esconden su identidad.
Este tema que siempre ha existido y donde los más fuertes “castigan” a los débiles o a quienes tienen alguna característica que llame la atención, siendo muchas veces los mayores “verdugos” de los menores, de un tiempo a esta parte se ha convertido en un verdadero problema.
Sin querer llegar a las raíces, que pueden ser diferentes en cada caso específico, sí podríamos decir que la violencia imperante en la actual vida diaria y que es vista por los niños y muchas veces vivida directamente en el hogar, puede influenciar grandemente para que este fenómeno ocurra con frecuencia.
La violencia de la que el niño es testigo se ofrece en las series de televisión, los videojuegos y en general en muchos de los “entretenimientos” de los que los niños participan y a los que están cotidianamente expuestos.
Se trata de la falta de valores positivos que la sociedad entera debería ofrecer y que son tan importantes especialmente para aquellos, que como los niños, están en formación.
La formación debe darse desde los hogares y de ellos debe partir el ejemplo. El colegio imparte conocimientos y también debe educar en valores, pero esto último no servirá de mucho si es que no hay una correlación con el hogar.
Se habla de “hogares disfuncionales”, es decir aquellos que no cumplen con su misión básica de ser la célula primaria de la sociedad por diversos motivos.
Hay que tener en cuenta que el niño lo absorbe todo y el ejemplo de casa es el que seguirá.
El fenómeno del bullying debe ser atendido prontamente en los colegios, cuando ocurre. No se puede permitir el abuso o acoso de unos sobre otros. No se trata de llamar “acusete” al niño que denuncia maltratos físicos o psicológicos de sus compañeros, sino de respaldarlo, llegar hasta el problema y cortar de raíz. En esto, maestros y padres de familia deben estar unidos para impedir casos que pueden llevar al suicidio a las víctimas.
El bullying es algo que debe desterrarse y su erradicación está en la comprensión, la firmeza y la educación con valores. Hogar y escuela, juntos, para hacer ciudadanos y así, hacer Patria.