Transformando la experiencia de la salud

Categoría | Nutrición
2016-04-12 00:00:00

Mejor lo natural

La naturaleza nos brinda infinidad de productos que comemos y muchos más que podemos emplear para mantener o mejorar nuestra salud.
Entre los primeros, las frutas y las verduras ofrecen vitaminas, minerales, fibra, calorías y proteínas de origen vegetal que son necesarias para que nuestro organismo funcione adecuadamente y que es bueno consumir a diario como parte de una dieta balanceada y saludable.
Si bien es cierto que una cierta cantidad de proteína de origen animal es recomendable, lo real es que el espectro alimenticio de frutas y verduras es tan amplio y tan grande la variedad de sabores que ofrecen, que estos productos que la naturaleza nos brinda constituyen perfectamente una fuente de nutrición eficiente.
Lo que hay que tener en cuenta es efectuar un balance correcto para que lo que se ingiera aporte al organismo lo que éste necesita. Una alimentación adecuada, basada en verduras y frutas, además de ser más ligera, va a permitir elaborar una inmensa cantidad de platos que van mucho más allá de una simple ensalada.
Siempre es preferible, al usar aceite, en la cocina y en la mesa, que éste sea vegetal: es mejor para nuestro organismo. Hay que tener muy en cuenta que no todas las grasas son iguales, porque las saturadas (que están en los quesos, carnes, mantequilla, helados) y las hidrogenadas o trans (que se usan en margarinas, frituras, galletas o snacks) son dañinas porque elevan el nivel de colesterol en la sangre. Es importante leer las etiquetas de los productos y fijarse si en su composición hay grasas saturadas o grasas trans.
Además de lo que comemos, en la naturaleza existen plantas u otros productos, que tienen propiedades benéficas para el cuerpo. Lo que hay que cuidar siempre es el origen y su elaboración. Debemos siempre exigir que tengan un respaldo seguro y cuenten con las autorizaciones oficiales necesarias que garanticen su procedencia y características.
No hay nada más peligroso que usar las “hierbas medicinales” u otros suplementos de origen desconocido y dudosos efectos. Desconfiemos siempre de los productos que prometan “curas milagrosas” sin distinguir casos específicos y que no sean recetados por un médico profesional. La naturaleza es sabia y generosa, pero mal empleada puede pasar de ser un aliado valioso, a un verdadero peligro para la salud.