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Categoría | Salud Infantil
2019-09-02 15:16:41

La verdad detrás de cinco mitos del asma en los niños

El asma es una enfermedad crónica al pulmón que se ve afectado por una inflamación de las vías respiratorias. Este mal es más común entre los niños y tiene mitos que repasaremos a continuación.

  1. ¿El asma va y viene?

     

Este mal con frecuencia es una condición inflamatoria que está en las vías respiratorias, inclusive cuando el menor no cuenta con problemas al momento de respirar. La exposición a desencadenantes (los más comunes son las infecciones, el humo del cigarrillo, las mascotas, las sustancias que provocan reacciones alérgicas y el ejercicio) puede agravar los síntomas, pero la condición nunca desaparece, esto pese a que se puede controlar con medicamentos y medidas de control ambiental.

 

  1. ¿Es contagiosa?

Es importante saber que el asma no es una enfermedad infecciosa, por lo que no se contagia. No obstante, las infecciones como los catarros y la gripe, que sí se contagian, son una de las causas más frecuentes de la aparición de los síntomas de asma.

 

  1. ¿Desaparece cuando crecen los niños?

No siempre. Esta condición se mantiene de por vida, aunque existen casos de niños que mejoran con la edad y el asma les desaparece por completo. No obstante, se han registrado casos de personas a las que les ha vuelto este mal cuando ya son adultos.

 

  1. ¿Deben evitar el deporte?

No practicar deporte genera una serie de beneficios para la salud y los asmáticos también se encuentran aptos, siempre y cuando la enfermedad esté correctamente controlada.

En caso de que a tu hijo sufra de un ataque de asma inducido por el ejercicio, lo recomendables es hacer precalentamiento, tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura, hacer actividad física de forma gradual y también tomar la medicación de iniciar el ejercicio en caso se requiera.

 

  1. ¿Los fármacos producen efectos secundarios?

No, los medicamentos para el asma son seguros y eficaces. Lo recomendable es que se usen solo las dosis que se necesitan para conseguir el control de los síntomas. En la mayoría de casos en menores, el control de la enfermedad se consigue con tratamientos a dosis bajas o medias que no provoquen complicaciones en la salud del niño.